Las reglas de la comunidad humana presuponen el cultivo de formas universales de comportamiento que facilitan la comunicación de las personas demostrando máxima paz, respeto mutuo.
La adhesión a estas normas adquiere un significado especial en la comunicación internacional, ya que cada Estado es también individual en su propio desarrollo histórico, orden social y económico, y tradiciones nacionales y culturales.
Las reglas de etiqueta son básicamente internacionales, ya que la mayoría de ellas se cumplen en todos los países del mundo. Simultáneamente, la etiqueta de cada país hereda costumbres y convenciones desde la antigüedad hasta nuestros días y tiene características bastante significativas, lo que se debe a tradiciones históricas, nacionales, religiosas y otras.
Hoy, la comunicación internacional ha dejado de ser una prerrogativa exclusiva de los diplomáticos profesionales. Los contactos con socios extranjeros a través de la "diplomacia pública" (empresas e instituciones, estructuras comerciales, organizaciones y sindicatos públicos y culturales, autoridades locales, etc.) se multiplicaron. Esto actualiza el problema de la cultura de la comunicación internacional.
Los conceptos de "etiqueta" y "protocolo" son en gran medida similares e interrelacionados. Por lo tanto, es mejor considerar el protocolo y la etiqueta no de forma aislada, sino en conjunto.
A diferencia de la etiqueta, las normas del protocolo son prácticamente las mismas en todos los países del mundo, es decir, son internacionales. La base y esencia del protocolo es una expresión de profundo respeto por el alto invitado, el país y el pueblo que representa. Aunque, por supuesto, el protocolo de cada país tiene sus propios matices, cuyo conocimiento facilita los contactos económicos internacionales y exteriores.
La etiqueta y el protocolo son uno de los componentes principales de la formación de la imagen de cualquier persona de negocios, funcionario público, organización y juegan un papel muy importante en la conducción exitosa de los negocios, incluidos los internacionales.
El protocolo requiere conocimientos de política y geografía, economía y cultura, tradiciones nacionales y religiosas de varios estados, mucha atención a los detalles más pequeños. Para cada una de estas "bagatelas" de protocolo hay tradiciones milenarias y experiencia acumulada por la diplomacia desde la antigüedad. Por eso, siempre debemos recordar que en el protocolo, como en la etiqueta, no hay bagatelas.


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